25 de noviembre de 1960 · 2015: Asesinato de las hermanas Mirabal y lucha contra la violencia de género

Por La Red en República Dominicana ·

En julio de 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, la delegación de República Dominicana propuso la aprobación del 25 de noviembre como un día de reflexión y denuncia contra las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres, en conmemoración del asesinato de tres mujeres dominicanas que se opusieron a la dictadura de Trujillo en 1960. 

El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134 , la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En este año 2015 se conmemora el 20º aniversario de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, la hoja de ruta más progresista para alcanzar la igualdad de género, y se ha convocado a la realización de la Campaña 16 Días de activismo contra la violencia de género, que comienza a partir de este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, miembro de la Red Latinoamericana de Sitios de Memoria, recuerda los antecedentes de esta declaratoria universal con este relato que retrata el accionar de la dictadura de Trujillo, la resistencia popular y la represión estatal. Asimismo, describe las acciones de búsqueda de verdad y justicia emprendidas por el pueblo dominicano y también la persistencia de la impunidad que es necesario erradicar.

El 25 de noviembre de 1960 ocurrió en República Dominicana un hecho doloroso que laceró en lo más profundo la conciencia de los dominicanos y dominicanas: el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal Reyes, junto a Rufino de la Cruz.

Dictadura y Resistencia

Rafael Trujillo, uno de los más sangrientos dictadores que registra la historia del siglo XX, que sometió a la República Dominicana desde 1930 a 1961 al monopolio y el terrorismo de Estado, el nepotismo, el clientelismo y la corrupción, que sembró la tierra dominicana de muertos y desaparecidos, que ordenó el genocidio de más de diecisiete mil ciudadanos haitianos y controló la vida y la muerte de toda una nación, jamás se imaginó que dicho asesinato sería el punto de no retorno hacia su fin.

En República Dominicana entre 1958-1959 existían múltiples células dispersas opositoras al régimen de Trujillo, alimentadas por el clima de angustia e indignación reinante y el crecimiento de la miseria del pueblo dominicano por la crisis económica existente. Dentro de ese marco, el Dr. Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) y su esposa Minerva Mirabal, vinculados ambos desde su adolescencia con la lucha antitrujillista, lograron junto a un grupo de hombres y mujeres, aglutinar y organizar estas células en lo que se llamó Movimiento Revolucionario 14 de Junio (clandestino). En esta naciente organización, las parejas de esposos Manolo Tavárez y Minerva Mirabal, Leandro Guzmán y María Teresa Mirabal, se comprometieron a intensificar y a formalizar los esfuerzos para derrocar a Trujillo. Más tarde se incorporó a la organización la pareja de esposos Patria Mirabal y Pedro González.

Pero el naciente movimiento fue víctima de la delación de un infiltrado. En los primeros días de enero de 1960 dio inició una descomunal redada que abarcó toda la geografía dominicana. Entre las primeras personas en ser apresadas se encontraban el Dr. Manolo Tavárez Justo, su esposa Minerva Mirabal, el Ing. Leandro Guzmán y su esposa María Teresa Mirabal, así como Pedro y Nelson González, esposo e hijo de Patria Mirabal, quienes fueron sometidos a los más viles y bárbaros procedimientos de tortura.

El Crimen

El 18 de mayo de 1960, las hermanas Minerva y María Teresa Mirabal habían sido juzgadas en Santo Domingo y condenadas a prisión, acusadas de atentar contra la seguridad del Estado. El 9 de agosto, sin embargo, Trujillo ordenó su libertad. Mientras tanto, sus esposos Manolo Tavárez y Leandro Guzmán, así como el esposo de Patria Mirabal, Pedro Gonzalez, continuaron en prisión. Sin embargo, los dos primeros fueron trasladados a la cárcel de Puerto Plata, al norte del país.

Estas disposiciones de Trujillo tenían un doble propósito: primero, demostrar su “generosidad”; y segundo, dar la libertad a las personas que asesinaría simulando un accidente, método utilizado comúnmente por el régimen para desaparecer a sus adversarios políticos. El dictador ordenó desaparecer definitivamente a las hermanas Mirabal y para ello encargó al Servicio de Inteligencia Militar (SIM), que ejecutaría el plan.

El 25 de noviembre, ya en libertad, las hermanas Minerva y María Teresa emprendieron el camino hacia Puerto Plata a visitar a sus esposos, acompañadas por su hermana mayor, Patria. Al volante iba Rufino de la Cruz. En el camino de regreso, luego de la visita, al llegar al puente de Marapicá, fueron detenidos por el SIM, cuyos esbirros atravesaron el automóvil en el puente.

Las tres hermanas fueron secuestradas y subidas al asiento trasero del vehículo de sus verdugos, mientras tres de éstos subieron con el chofer Rufino de la Cruz en el jeep en el que conducía a las hermanas, dirigiéndose hacia La Cumbre, en el centro del país, a la casa en la que les esperaba el capitán Alicinio Peña Rivera para darles las instrucciones finales.

Después de ser salvajemente apaleados y ahorcados, fueron colocados en el interior del jeep y arrojados por un precipicio para aparentar un accidente automovilístico. La orden de Trujillo había sido cumplida.

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La historia no terminó, sin embargo, con la muerte en la carretera. Del oscuro precipicio emergió la conciencia y seis meses después, un 30 de mayo de 1961, Trujillo fue emboscado y ajusticiado. Las palabras de Minerva se cumplieron:

‘‘Si me matan…

yo sacaré mis brazos de la tumba

y seré más fuerte”

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El sepelio de las hermanas Mirabal se efectuó en Salcedo, lugar donde nacieron. A pesar de que tropas del ejército, la policía y el servicio secreto tomaron militarmente esa población, decenas de personas, en conmovedora manifestación de dolor, asistieron al acto. Así, el entierro de las Hermanas Mirabal se convirtió en el primer gran desafío de las masas populares al régimen de Trujillo.

El Juicio

El juicio por el asesinato de las Hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz se inició el 27 de junio de 1962, una vez caído el régimen.

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En ese momento se creó la Jurisdicción Criminal con ámbito nacional para iniciar las persecuciones, aprehensiones y entrega de los culpables de los horrorosos crímenes que se habían cometido por los personeros de la dictadura (Sentencia No. 28, del 24 de noviembre del 1962, de la Cámara Penal con Jurisdicción Nacional, extraído del libro “El juicio a los asesinos de las hermanas Mirabal”, de Franklin Franco, República Dominicana 2011).

Fueron juzgados por crimen de asesinato: Ciriaco de la Rosa Luciano, Manuel Alfonso Cruz Valerio, Emilio Estrada Malleta, Ramón Emilio Rojas Lora y Néstor Antonio Pérez Terrero. Como coautores del crimen de complicidad en dicho asesinato: Cándido Torres Tejada (a) Candito (en contumacia) y Víctor Alicinio Peña Rivera. Por crimen de asociación de malhechores, junto a los antes mencionados: Sindito Almonte, Silvio Antonio Gómez Santana, Viterbo Álvarez (a) Pechito, Pedro Peña Ortíz y David Enrique Olivero Segura.

Fueron condenados a penas de 30 años de trabajos públicos (prisión) tres de los autores materiales de crimen: Manuel Alfonso Cruz Valerio, Emilio Estrada Malleta, Ramón Emilio Rojas Lora. Ciriaco de la Rosa Luciano, también autor material, a 20 años de trabajos públicos, aplicando como atenuante su colaboración en el esclarecimiento del crimen. A Néstor Antonio Pérez Terrero se le varió la calificación a cómplice del crimen, condenándosele, junto a Cándido Torres Tejada y Víctor Alicinio Peña Rivera, a 20 años de trabajos públicos. El resto de acusados de asociación de malhechores fueron condenados a penas de 5 y 3 años de trabajos públicos.

La impunidad

Durante la Guerra de Abril de 1965, mientras cumplían condena en la cárcel de la Fortaleza Ozama, en Santo Domingo, los condenados por el crimen de las Hermanas Mirabal “escaparon” durante el operativo para tomar dicha fortaleza. La operación fue ordenada por el coronel Francisco Caamaño, Presidente Constitucional de la República en ese momento, y organizado por Manuel Montes Araches, jefe de los hombres rana de la Marina de Guerra dominicana, quien fabricara la bomba con la que Trujillo intentó matar al presidente de Venezuela Rómulo Betancourt en 1960.

Los asesinos de las Hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz marcharon a Estados Unidos después de su “escape”. A pesar de haber sido sometidos a juicio y condenados por este asesinato múltiple, el gobierno estadounidense les concedió la condición de refugiados políticos. Todos fallecieron en Estados Unidos, por causas naturales, en edad avanzada y en sus hogares, bajo un manto de impunidad.


Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

dia-internacional-contra-la-vioelncia-hacia-a-la-mujer-1 (1)En el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá en 1981, la República Dominicana propuso la aprobación del 25 de noviembre como un día de reflexión y denuncia contra las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres, siendo apoyada por 60 países presentes en el encuentro. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134 , la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a organizar en ese día, actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.

La lucha de las hermanas Mirabal y otras mujeres conscientes de su época, no era una lucha por los derechos de género, era una lucha por los derechos humanos que incluía los derechos de género.

Las Hermanas Mirabal fueron activistas políticas y fueron asesinadas por eso, no por ser mujeres. Su oposición y resistencia a la dictadura fue determinante en la organización del movimiento interno de resistencia que se aglutinó en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, liderado por Manolo Tavárez Justo, esposo de Minerva.

Las Hermanas Mirabal son un referente ético, encarnan a una generación, pero más que eso son símbolo de esperanza por un mundo mejor, con iguales oportunidades para todos y todas. Ellas representan el alma de los dominicanos y dominicanas.

Las Hermanas Mirabal viven en la memoria colectiva, es necesario conocerlas, entender por qué lucharon y por qué murieron. Patria, Minerva y María Teresa, hoy conocidas como Las Mariposas, eran tres mujeres, tres madres, hijas, esposas, que decidieron vivir de acuerdo a su conciencia y trascendieron la vida y la muerte.

 

 

 

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Un comentario en “25 de noviembre de 1960 · 2015: Asesinato de las hermanas Mirabal y lucha contra la violencia de género

  1. Vale la pena resaltar también la tesonera labor de la primera Ministra de la Mujer dominicana, Gladys Gutierrez, víctima de las persecuciones del autoritarismo, quien ante los organismos de las Naciones Unidas, propuso y logró la resolución que oficializó el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

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