14 de septiembre de 2016
Paneles de expertos:
Problemas de derechos humanos en Latinoamérica y el Caribe

Panel 1:
Políticas de seguridad y defensa, desapariciones forzadas y procesos migratorios en América Latina

Expositores:
• Gustavo Palmieri, Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa)
• Luciano Hazan, Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas
• Pablo Ceriani, Comité de Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias de Naciones Unidas

Gustavo Palmieri, director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, presenta la agenda en términos de políticas de seguridad y defensa en América Latina, actualizando los principales debates que se dan en este campo y aporta información sobre los temas y nuevos actores que emergen. En este sentido, explicó que después de las dictaduras o gobiernos militares en la región, el debate pasó fundamentalmente al de la violencia policial o de las fuerzas armadas cuando realizan tareas de seguridad. En el contexto actual, dijo, se combinan procesos democráticos con prácticas autoritarias represivas similares a las que precedieron a las dictaduras.
Palmieri explicó que el énfasis del Estado no debe ser la actuación luego de la violación de los derechos, punitivamente; sino de protección de los derechos, con prevención. En ese sentido, el Estado que conserva el monopolio de la represión a través de sus órganos policiales también debe procurar la protección de grupos vulnerables. En estos contextos de creciente violencia, se debe hacer énfasis en grupos sobrecriminalizados y grupos desprotegidos.
Un debate que atraviesa toda la región es el narcotráfico. El debate en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en lugar de plantear avances en la despenalización, volvió a las posturas tradicionales: el eje tiene que ser la persecución a la producción, al tráfico y al lavado asociado a este negocio. El narcotráfico está siendo un elemento para la incorporación o el mantenimiento de las fuerzas armadas en tareas de seguridad.

Luciano Hazan, miembro del Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, expuso sobre la evolución de las desapariciones forzadas en la región.
Explica que las desapariciones forzadas –a partir de que son llamadas de esta manera- nacen como una forma de persecución de la disidencia política, en la mayoría de los países de la región. En otros países, aparecen también como una forma de represión a los pueblos originarios que buscaban el reconocimiento de sus derechos, como en América Central.
Hay una evolución incluso internacional que hace que sea posible encontrar notas comunes en la mayoría de los países, no solamente a nivel de América Latina y el Caribe, sino en otras regiones del mundo. En el caso de la región, se conoce la forma en que se diseminan estas técnicas represivas a partir de la doctrina francesa aplicada en Argelia y después a partir de la Escuela de las Américas por parte del ejército de Estados Unidos.
La evolución de las desapariciones forzadas se va dando de manera muy formal, pero centralizada en los órganos de inteligencia. El mecanismo de la desaparición forzada en el pasado y en el presente busca, por un lado, generar impunidad para esta criminalidad estatal y, por otro, el disciplinamiento social.
En casos más actuales, la desaparición pasa a funcionar como limpieza social en las calles. En ese caso, el accionar se parece más al de los llamados escuadrones de la muerte. En casos como el de Iván Torres o Luciano Arruga en Argentina, se trata de utilizar a estos jóvenes como herramientas para la comisión de delitos organizados por la propia policía. En México, hay personas que desaparecen para ser explotadas laboral o sexualmente. Esto se vincula particularmente con la desaparición de migrantes. En Colombia, está relacionada con el disciplinamiento del narcotráfico, o como forma de amedrentar a cualquiera que pudiera apoyar a los grupos guerrilleros y con fines económicos, para la apropiación de tierras. La desaparición forzada ahí es utilizada también para generar desplazamientos masivos y apropiarse de esos territorios.

Pablo Ceriani, miembro del Comité de Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias de Naciones Unidas, expuso el tema de los procesos migratorios más significativos de la región, sus causas y vulneración de derechos de la población migrante.
En primer lugar, cuando se observa el desplazamiento de personas, se establece una relación causa efecto con procesos dictatoriales o conflictos armados que sucedieron en América Latina entre los 70s y 80s. Eso se debe a que estos conflictos surgen de la disputa política con proyectos políticos centrados en la igualdad que fueron derrotados. Sean forzados o no forzados, todos los desplazamientos tienen hilos conductores con los procesos políticos de la historia reciente. No se puede considerar como un error del sistema, sino como una consecuencia deseada, estas personas cumplen una funcionalidad económica. Las políticas migratorias responden a un “estado de excepción”: los migrantes tienen menos derechos que los ciudadanos de un país.
En este contexto, empieza a emerger un movimiento social que viene a traer las herramientas de protección de los derechos humanos y que recoge la experiencia de aquellos que luchan contra la impunidad de los crímenes de la dictadura. En Guatemala, Honduras y El Salvador, se crearon comités de familiares de migrantes desaparecidos. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabaja en México en fosas comunes de migrantes y se registra una elevadísima impunidad por esos delitos.